
El pasado domingo nos visitó Jairo, saludó a sus padres y a su tía y estuvo jugando con los niños.
Va a ser muy grande, pero lo que más me gustó es su paciencia con los niños y su obediencia, ya se sienta, se tumba y da vueltas en el suelo a la orden de sus dueños. Tiene madera de campeón.



